jueves, 2 de julio de 2009
Práctica 2: Signos de puntuación-Texto 1
En cuanto a la victimización es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos sobre todo en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema en un libro dedicado a la mala conciencia occidental definí antaño el tercermundismo como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales para que el Tercer Mundo fuera inocente era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales sobre todo en la izquierda les gustaba flagelarse experimentando un goce particular describiéndose como los peores desde entonces el tercermundismo como movimiento político ha decaído cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable todo el mundo aspira a pasar por desgraciado aunque no esté pasando por ningún trance particular.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

En cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos, sobre todo, en una época en la que la crisis mina nuestra confianza, en las bondades del sistema en un libro dedicado a la mala conciencia occidental, definí antaño el tercermundismo, como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales; para que el Tercer Mundo fuera inocente, era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable, transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales, sobre todo, en la izquierda les gustaba flagelarse, experimentando un goce particular, describiéndose como los peores desde entonces; el tercermundismo como movimiento político, ha decaído cómo prever que iba a resucitar entre nosotros, a título de mentalidad y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias, ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado aunque no esté pasando por ningún trance particular.
ResponderEliminarReyes Ortiz Cristina Irma
ResponderEliminarEn cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado, del “paraíso capitalista”, a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos. Sobre todo, en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema, en un libro dedicado a la mala conciencia occidental. Definí antaño, el tercermundismo, como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur, a las antiguas metrópolis coloniales. Para que el Tercer Mundo fuera inocente, era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable, transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales, sobre todo en la izquierda, les gustaba flagelarse experimentando un goce particular describiéndose como los peores. Desde entonces el tercermundismo, como movimiento político, ha decaído, cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad, y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias; ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado, aunque no esté pasando por ningún trance particular.
Tania T. Ramírez Hernández
ResponderEliminarEn cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos, sobre todo en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema.
En un libro dedicado a la mala conciencia occidental, definí antaño el tercermundismo como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales. Para que el Tercer Mundo fuera inocente era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable. Transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales, sobre todo en la izquierda, les gustaba flagelarse experimentando un goce particular describiéndose como los peores. Desde entonces el tercermundismo como movimiento político ha decaído. ¿Cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias? Ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado aunque no esté pasando por ningún trance particular.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarTania T. Ramírez Hernández
ResponderEliminarEn cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos, sobre todo en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema.
En un libro dedicado a la mala conciencia occidental, definí antaño el tercermundismo como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales. Para que el Tercer Mundo fuera inocente era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable. Transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales, sobre todo en la izquierda, les gustaba flagelarse experimentando un goce particular describiéndose como los peores. Desde entonces el tercermundismo como movimiento político ha decaído. ¿Cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias? Ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado aunque no esté pasando por ningún trance particular.
Tania T. Ramírez Hernández
ResponderEliminarEn cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos, sobre todo en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema.
En un libro dedicado a la mala conciencia occidental, definí antaño el tercermundismo como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales. Para que el Tercer Mundo fuera inocente era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable. Transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales, sobre todo en la izquierda, les gustaba flagelarse experimentando un goce particular describiéndose como los peores. Desde entonces el tercermundismo como movimiento político ha decaído. ¿Cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias? Ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado aunque no esté pasando por ningún trance particular.
En cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos ,sobre todo en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema. En un libro dedicado a la mala conciencia occidental ,definí antaño el tercermundismo como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales ;para que el Tercer Mundo fuera inocente era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable, transformado en enemigo del género humano y, en algunos occidentales sobre todo en la izquierda; les gustaba flagelarse experimentando un goce particular describiéndose como los peores desde entonces .
ResponderEliminarEl tercermundismo como movimiento político ha decaído ,cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad y, que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias ,ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable , todo el mundo aspira a pasar por desgraciado, aunque, no esté pasando por ningún trance particular.
Enrique Etzel Salinas Morales
ResponderEliminarEn cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos, sobre todo en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema. En un libro dedicado a la mala conciencia occidental, definí antaño el tercermundismo como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales. Para que el Tercer Mundo fuera inocente, era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable, transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales, sobre todo en la izquierda (les gustaba flagelarse), experimentando un goce particular y describiéndose como los peores. Desde entonces, el tercermundismo como movimiento político ha decaído ¿Cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias? Ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable; todo el mundo aspira a pasar por desgraciado, aunque no esté pasando por ningún trance particular.
En cuanto a la victimización, es una tendencia del ciudadano mimado del “paraíso capitalista” a concebirse según el modelo de los pueblos perseguidos, sobre todo en una época en la que la crisis mina nuestra confianza en las bondades del sistema.
ResponderEliminarEn un libro dedicado a la mala conciencia occidental, definí antaño el tercermundismo como la atribución de todos los males de las jóvenes naciones del Sur a las antiguas metrópolis coloniales. Para que el Tercer Mundo fuera inocente era necesario que Occidente fuera absolutamente culpable. Transformado en enemigo del género humano y en algunos occidentales, sobre todo en la izquierda, les gustaba flagelarse experimentando un goce particular describiéndose como los peores. Desde entonces el tercermundismo como movimiento político ha decaído. ¿Cómo prever que iba a resucitar entre nosotros a título de mentalidad y que iba a propagarse con tanta velocidad entre las clases medias? Ya nadie está dispuesto a ser considerado responsable, todo el mundo aspira a pasar por desgraciado aunque no esté pasando por ningún trance particular.